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Las orquídeas son plantas herbáceas, perennes (raramente anuales), terrestres o epífitas, ocasionalmente trepadoras, algunas veces saprófitas u, ocasionalmente, micoparásitas. Se dice que las orquídeas pueden llegar a ser eternas, en la naturaleza, su vida está ligada a la vida del árbol que las sostiene; se conocen plantas recolectadas a mediados del siglo XIX que todavía están creciendo y floreciendo saludables en muchas colecciones. No crecen más de 50 cm. Los tallos son rizomas o cormos en las especies terrestres, las especies epífitas muchas veces engrosadas en la base y formando pseudobulbos que sirven para almacenar agua y nutrientes y que por lo general están recubiertos por vainas o brácteas membranosas que se secan con la edad. Pueden tener pelos variados.

Con respecto al tipo de crecimiento, hay dos tipos básicos dentro de la familia: el tipo simpodial (que origina tallos múltiples) y el tipo monopodial (que origina un solo tallo).[5

La familia Orchidaceae debe su nombre a una modesta especie del género europeo “Orchis” palabra que en griego significa “testículo” (nombre usado por la primera vez de Teofrasto), dada la semejanza entre sus pseudobulbos y las partes del animal.

La orquídea es una flor que desde tiempos inmemoriales ha despertado las más inimaginables pasiones en los hombres. Ya en la antigua Grecia se le atribuían propiedades curativas y afrodisíacas. Existen escritos chinos de 1.500 años de antigüedad donde se hace referencia al cultivo de las orquídeas. Pero su verdadero descubrimiento como flor de gran valor ornamental y el comienzo de su calvario ocurrió en los albores del siglo XIX, cuando por casualidad llegaron a Europa las primeras plantas de Cattleya labiata (especie brasileña), muy parecida a la flor nacional de Venezuela, la Cattleya mossiae. Durante muchos años los recolectores profesionales provenientes en su mayoría de Francia e Inglaterra se dedicaron a saquear sin misericordia los bosques americanos para satisfacer el gusto de las damas y la avaricia de los coleccionistas de la época por nuevas y raras especies, a tal punto que muchas de ellas ya se consideran extintas en la naturaleza.